El problema con la concordancia de los tiempos lo tenemos en tres situaciones distintas.
1) Los acontecimientos son contados por alguien
(si el verbo introductorio es algo como decir, contar,
narrar, relatar etc.). En este caso se habla en las gramáticas en general de discurso indirecto.
2) Los acontecimientos se presentan en la
mente de alguien (en este caso el verbo introductorio
es pensar, creer etc.) .
3) Cuando el verbo introductorio
describe una actitud subjetiva hacia el mundo (en
este caso el verbo introductorio es esperar, temer,
querer etc.). Este caso es distinto, porque este tipo de verbo exige el subjuntivo.
En este último caso hay que
utilizar el subjuntivo, pero igual hay que respetar
el orden cronológico justo. En las gramáticas
muy a menudo se distingue entre estas tres situaciones,
dedicando por ejemplo un capítulo entero
al discurso indirecto. Esta distinción no
es nada útil, todo lo contrario, ofusca la
problemática, porque en los tres casos se
trata de respetar el orden cronológico justo
de los acontecimientos. Este orden cronológico
puede ser descrito muy precisamente en el caso de que
el verbo introductorio exija el indicativo. En el
caso de que exija el subjuntivo la distinción
entre simultaneidad y posterioridad no es tan clara.
En francés, debido al hecho de que el subjonctif
imparfait cayó en desuso, tampoco se distingue, en este caso 3),
entre verbos introductorios en un tiempo de presente
y verbos introductorios en un tiempo de pasado.
Para ver más claro vamos a presentarlo todo
otra vez de manera más sistemática.
Ahora, ¿de qué se trata? No es realmente
lo mismo si cuento a alguien lo que estoy haciendo
en el momento de contárselo o si le cuento
lo que hice o si le cuento lo que haré. Hay
que respetar el orden cronológico (Por si acaso
esto le parece trivial. No es trivial en absoluto,
porque incluso hay lenguas, como el alemán,
que no son capaces de describir el orden cronológico
en una situación así.) Los ejemplos
arriba funcionan con el indicativo y el español
tanto como el francés son capaces de describir
la anterioridad, la simultaneidad y la posterioridad si el verbo introductorio exige el indicativo.
En el caso que el verbo exige el subjuntivo, la
situación cambia. En este caso sólo
el francés literario y sofisticado se asemeja
al español, porque el imparfait subjonctif
sólo existe en el francés literario.
La tabla abajo muestra la situación en el
francés literario.
Como vemos surge un problema si el verbo introductorio
está en un tiempo de pasado, porque entonces hace falta el imparfait de subjonctif, que hoy en día no se usa. En este caso el subjonctif
imparfait es sustituido por el subjonctif présent,
el subjonctif plus-que-parfait por el subjonctif
passé composé, o sea en la lengua
hablada da igual si el verbo introductorio está
en un tiempo de pasado o en un tiempo de presente.
La tabla abajo muestra la situación que tenemos
en la lengua hablada.
|