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El punto de referencia es normalmente el presente
del locutor. En este caso se aplica únicamente las
reglas descritas en el capítulo los tiempos del pasado en
francés. A partir del momento que los
hechos se reflejan en la mente de alguien, porque
piensa, cree, teme, espera, supone o se imagina
que algo se pasó, está pasando o va a pasar, la situación
cambia. En este caso el punto de referencia no
es el presente del locutor, sino el momento en
el cual los hechos se presentan en la mente de
alguien. En la frase
Le robaron su monedero
el presente del locutor es el punto de referencia.
Este presente del locutor no es necesariamente
el presente de la persona que lee / oye esta frase,
porque también puede aparecer por ejemplo
en un periódico y en este caso hay una
diferencia entre el presente de la persona que
lo cuenta y la persona que lo lee. La situación
cambia completamente a partir del momento, que
los hechos son contados como presentándose
en la mente de alguien:
El pensó que le habían robado su
monedero.
En este caso tiene que estar claro, si los acontecimientos
ocurrieron antes, al mismo tiempo o después
de presentarse en la mente de alguien.
antes: El pensó que le habían robado
su monedero.
al mismo tiempo: El pensó que le robaban
su monedero.
después: El pensó que le robarían
su monedero.
Si usted mira estas frases más de cerca,
se da cuenta, que la función de los tiempos
cambia radicalmente. El imperfecto ya no se usa
para describir una acción de base, para
describir una acción que se repetía
o para describir una acción cuyo comienzo
y fin no se conoce o es irrelevante. La única
función que tiene en este contexto es describir
simultaneidad. No se puede decir
Se le robaban el monedero
o mejor dicho, se lo puede decir, pero significa
algo raro, significa que continuamente le robaban
el monedero o algo por el estilo. Pero se puede
decir
"El pensó que se le robaban el monedero"
porque, si el imperfecto depende de un verbo
como creer, suponer, pensar, temer etc., pierde
completamente su función original. Lo mismo
sucede con el condicional, que en este contexto
no describe un hecho como irreal, sino como algo
que se pasará en el futuro, visto de un
punto de vista del pasado.
Lo mismo sucede con el subjuntivo. La cosa que
se teme, se espera, se quiere puede ocurrir antes,
al mismo tiempo y después.
antes: Yo quería que hubiese venido.
al mismo tiempo: Yo quería que viniera.
después: Yo quería que viniera.
Por último tenemos la problemática
que hay que observar el orden cronológico
justo, tomando como punto de referencia el momento
en el cual los hechos se presentan en la mente
de alguien en el discurso indirecto.
antes: El dijo que le habían engañado.
al mismo tiempo: El dijo que le engañaban.
después: El dijo que le engañarían.
En muchas gramáticas se trata la concordancia
de tiempos y el discurso indirecto en dos capítulos
distintos como si fueran dos fenómenos
distintos, lo que de hecho no son y tratarlos
como dos fenómenos distintos complica la
comprensión.
No hay diferencias fundamentales en cuanto se
refiere al discurso indirecto / concordancia de
los tiempos entre el español y el francés.
Las diferencias que hay entre el francés y español en cuanto se refiere a esta problemática se deben al hecho que
el pasado indefinido y el imperfecto de subjuntivo cayeron en desuso, lo que produjo un par de cambios
en el sistema francés. De todo esto vamos
a hablar en los capítulos siguientes.
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